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domingo, 25 de julio de 2010

Cada mañana, se levanta. Con todo el esfuerzo del mundo, descorre las tibias sábanas que tanto la abrigan por la noche, para entregarse al frío día que la espera afuera. Medita un largo rato que ponerse, jugando con la puntualidad. No desayuna. Camina a su trabajo, atravesando la congelada mañana y observa los transeúntes que corren para alcanzar un tren o un colectivo. Se siente curiosa. Presta atención a los pequeños detalles, a las tonterías que se le cruzan en el camino. Las hojas, la basura, la escarcha. Todo cobra otro significado en la mañana, porque ella aún está atontada y no termina de pertenecer a este mundo. LLega a la puerta y esperando que le abran (porque nunca son puntuales) medita y mientras ve escapar el vapor de su boca, y con sus manos palpa las pelusas de los bolsillos, se siente despertar de a poco, mira los trenes pasar y se siente un poco sola. Porque está sola. Y con el vértigo del día sin darle tiempo para pensar, se deja arrastrar por la viscosidad de la monotomía, y día a día cumple su rol, sin estremecerse demasiado, sin apurarse. Y al llegar la noche, al meterse a la ducha, tocar su dolorido cuello, su espalda convertida en nudos, llora un poco. Se seca el pelo, se cambia, se acuesta. LLora otro poco. Se pregunta por qué, no termina de entender su soledad, pues no cree merecerla. Se duerme. Y vuelve a empezar.

lunes, 12 de julio de 2010

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es como si dos puntos de energía se encontraran en el vacío, y explotarán cual big bang, y ambas fuerzas se expandieran. pero ambas son poderosas y su campo expansivo es indefinible. no hay límites, ni se entienden la una de la otra, inconmensurables, más allá de ellas.
distintos matices, distintas sensaciones, distintos delirios, que dependen uno del otro pero se repelen.
dos polos opuestos, dos puntos de fuga en el espacio gigante de mi ser, el agua y el fuego.
ambos tiran de mi. tengo miedo de romperme.

sábado, 10 de julio de 2010

Verborragia emocional

"... no es que le gustara recibir cuchilladas, es que esta vez estaba preparada para recibir una..."


Las crisis más profundas son las que siempre me sacan a flor de piel, esa gota color ámbar (pegajosa, espesa, lenta) que necesito para vomitar sensaciones, pensamientos y sentimientos. Ahora realmente estoy ocupada, pero en breve comenzaré a escribir.

martes, 5 de enero de 2010

Recuerdo que la música nos había unido

Suena, suena de fondo la música y tu te acercas, podría sentirte aquí cerca toda la noche, toda la vida. Musicalmente tengo tu mano en mi cintura, por debajo de la remera. Como una nota grave de algún instrumento olvidado, suena tu voz invitandome a apagar la luz. Sí, apagala. No me importa la oscuridad, lo único que necesito es el sonido.
Se caen como notas sobre un pentagrama, las ropas. Se deslizan por la piel que vibra y que pide por que me toques como si fuese un extasiado contrabajo.
El compás que marca el ritmo, se hace cada vez más constante y rápido.
Y yo canto desde lo más profundo de mi garganta, con aquellos gemidos que tanto te derretían.
Que recuerdos aquellos, querido. Por lo menos aún me sirven para escribir.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Una vez más, una patada al corazón.

Que relativa es la felicidad ... cómo aparece de un segundo para el otro, y cómo a los minutos nuevamente se va para dejarnos en pelotas, sumidos en la desgracia. Yo tengo una felicidad tan relativa, abusadora en fugaz, tan incoherente. Nunca, nunca, nunca. Lo concreto no es una opción para mi. Las últimas experiencias me han demostrado que no estoy hecha para ser feliz al lado de alguien. ¿ Cómo puedo ser tan ciega? ¿Cómo puedo abrazarme tanto a la felicidad, si ha de irse de momento a otro? Esto me supera. Y hoy me dejaste. Me dejaste y te vas porque pensás que lo que ella te puede dar es mejor, sin haber pensado realmente si lo que yo tenía para ofrecerte, era lo más sincero del mundo. Seguro que sí. Seguro que era mejor. Pero no me vas a mirar más. Y todo lo que yo te dí te lo pasas por el forro del orto. Es así. Aunque no quieras, aunque no quieras lastimarme. Es así, eso es lo que significa para mi que me digas todo eso. ¿Dejarme libre? ¿Dejarme libre, cuando yo soy feliz estando a tu lado? ¿Pedirme disculpas, cuando no habías hecho nada para lastimarme? Disculpame, los sentimientos, mis sentimientos, los tengo demasiado claros. Te dije que no iba a poder dejarte, te dije que era tuya. Te dije que te quería. Que te quería! Y nada, ya ves. Es como una vez te dije, cuando me había peleado con la otra persona que también se dió el lujo de romperme el corazón: Todo el amor que yo doy no sirve. Nunca sirve. Y vos siempre consolándome, ahí. Bien, boludo! Te ganaste la confianza de esta persona, la más frágil en emociones, la que tiene tanto para dar, que se desborda en soledades. La que da sin medida, la que ama, la que escucha, la que comprende. La que pensó que por una vez en su vida la estaba haciendo bien...
Yo sé... yo sé que no lo hacés a propósito, porque te conozco. Antes de todo siempre digo, te conocí como persona.
¿Pero con qué necesidad me haces esto? ¿Por qué me dejás así? Otra vez no, por favor... todas las palabras se las lleva el viento, ¿no? Entonces ... ¿Causé alguna vez en vos todo eso que me dijiste? No, estabas obnubilado. Porque yo estaba ahí mientras ella no. Porque yo te daba mis abrazos y mis besos mientras ella no. Porque yo me acosté en tu cama y lloré en tus brazos mientras ella no.
Pero la gran diferencia (bendita diferencia!) es que yo siempre te fuí sincera en todo, y no estuve con doble sentido en nada. Siempre fui yo. Y tenía las mil maravillas para darte. Tenía todo. Y ahora no tengo nada. Te lo llevaste, ahí, al lado tuyo está. Te pertenece. Te pertenezco. Es una lástima. Vos me das lástima, pero fué tu decisión, obviamente, en la que salí perdiendo. Ojalá alguna vez te des cuenta de que estás cometiendo un error. Ojalá algún día me vuelvas a querer como alguna vez me lo hiciste creer. Ojalá ... Ojalá tengas la duda el resto del tiempo de si lo que acabas de hacer, valió la pena. Poque nunca lo vas a saber. Porque por más que estés con ella, nunca te vas a enterar de si lo que hubiese pasado conmigo hubiese sido mejor. Mucho mejor. Ojalá esta noche no puedas dormir, Federico.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Néctar

Y recuerdo las texturas, los olores, los sabores y mi piel se heriza, se contraen los músculos, se llena mi boca de saliva. Acariciarte, acariciarte, saborearte, morderte, morder el cielo. Deshazte entre mis dientes, corazón. Tenemos toda la noche. Tenemos toda la vida.

viernes, 21 de agosto de 2009






miércoles, 22 de abril de 2009




Siento que cada vez que te vas, un vacío enorme me llena. Necesito de ti, odio esto. Quiero tus caricias, en mi cuerpo, como hoy. Como hace unas horas atrás. Deseo, deseo todo aquello que me das, tenerte enredado en mí, satisface mi alma y mi corazón. Quiero apretarte contra mi pecho mientras llegas a lo más profundo. Por favor no te vayas nunca.

lunes, 23 de marzo de 2009

Sos como un Imán


Depende de vos hacerme feliz, abrir tus brazos, recibirme en tus entrañas. Ya no hay nada que me guarde, has abierto todos mis caminos, no tengo más que todo lo que ves para ti. He abierto mi boca y he dejado salir las palabras, sin barrera alguna, sin obstrucción. Y dije, dije todo, como no lo había hecho con nadie, jamás de los jamases, NO ME GUARDE NI UNA SOLA PALABRA. Y todos... todos me dicen que está perfecto, que por más que salga perdiendo ESTA BIEN LO QUE HICE. Y claro, claro que está bien, pero el que no estará bien será mi corazón si termino de perderte. Pero. Que sea un secreto.

viernes, 13 de marzo de 2009

Dibujito :B


El dibujito abre sus pequeños ojos y observa, trazo de alguien inseguro, plasma deseos de correr. Dibujito se desplaza, recorre con sus finos pies de crayón este plano blanco, reino de su ingenuidad. Él no conocerá límites, pues eso es para los tontos y dibujito sabe que el tiene más herramientas que cualquier persona mayor. Él es capaz de subir montañas y bajarlas, de un borrón; podrá navegar mares de tinta celeste y probablemente sean los más hermosos mares que jamás existirán, y ¡él podrá!, podrá nadarlos y ahogarse en ellos. Meterá sus manitos de lápiz en lagos con mil peces voladores, subirá a la luna para comer estrellas con queso de cráter o jalea de estrella fugaz y bajará en una mariposa de luz, a dormir bajo el árbol que tiene manzanas y duraznos en sus raíces.
El dibujito, con calma de trazo fino, llega al borde de la hoja para descubrir con sorpresa de fibrón que no puede ir más allá. Pero más allá todo es tan gris, es como si alguien dibujara penas y desconsuelos cada vez más nítidos, pero que nadie se atreve a borrar. Y no le importa al dibujito. Porque su sonrisa de pincel sabe que en este, su reino de papel, todo es posible. Y cada lágrima de tinta china podrá ser borrada, y cada monigote nuevo será alguien especial para conocer y jugar. Entonces, ¿por qué más allá de la hoja todos se empeñan en dibujar tristezas? Si todo esto le pasa a un dibujito (mi dibujito) en una hoja de papel, ¿por qué en este otro mundo, igual de maravilloso, no puede pasar lo mismo? ¿Por qué no encontrar la felicidad con cosas tan simples? ¡Ay, dibujito! Mamarracho de alegría, quiero una goma gigante para borrar estos trazos de tristeza de esta vida.